Judith Godrèche, la actriz francesa que una vez fue considerada una estrella en Francia y un rostro reconocible fuera de ella, ha experimentado una transformación significativa en su carrera y en su vida personal. Después de denunciar a dos directores con los que trabajó en los ochenta, Benoît Jacquot y Jacques Doillon, por agresiones sexuales, Godrèche se ha convertido en un icono feminista y en una de las principales portavoces contra las agresiones sexuales en el mundo del cine y más allá.
La película que presenta en Cannes es una adaptación del libro de Annie Ernaux, Memoria de chica, que explora la sexualidad juvenil atravesada por la obediencia, la docilidad y la necesidad de ser escogida por una figura de autoridad. La película sigue a la joven Annie, que cree vivir una historia de amor que no lo es, mientras empieza a experimentar la vergüenza, la humillación y la pérdida de soberanía sobre su propio cuerpo en una Francia donde la castidad aún era sagrada. Godrèche ha dicho que la adaptación suponía enfrentarse a una literatura de gran sofisticación pero no demasiado narrativa, hecha de fragmentos de memoria e intentos de reconstrucción.
Godrèche ha afirmado que el desafío de la adaptación era crear personajes y tomar decisiones, ya que el libro no tiene diálogos y los personajes están esbozados pero nunca desarrollados. La directora escogió concentrarse en ese verano que lo cambió todo, con algún salto temporal hacia el presente, con una actriz interpretando a la propia Ernaux de regreso a un coloquio universitario en Rouen, la ciudad donde sucedieron los hechos. Godrèche ha dicho que le interesaba hablar de ese espacio borroso entre consentimiento y ausencia de consentimiento, allí donde la violencia no siempre se presenta de manera frontal, aunque eso no significa que no exista.
Godrèche ha contado con la complicidad de Ernaux durante todo el proceso de la adaptación. Aunque la premio Nobel no le impusiera ninguna condición, la directora novata quiso integrarla en la fabricación de la película y poner a prueba con ella cada decisión importante. Godrèche ha dicho que para ella era importante pasar tiempo con Ernaux, hacerle preguntas, sacar a la luz lo que está escondido entre líneas. La directora ha afirmado que cuando alguien como Ernaux confía en ti, genera un sentimiento de responsabilidad.
La protagonista de la película llega al final del relato habiendo sobrevivido a la humillación, al desprecio y a la vergüenza. Una profesora le pregunta entonces cómo piensa vivir. La joven responde con descaro: 'Como un sujeto libre'. El destino reciente de Godrèche conduce hacia esa misma frase. La actriz ha dicho que al menos, hablar habrá servido para eso.