La fiesta literaria que se celebró en el hotel Alma la víspera de Sant Jordi fue un evento de gran magnitud, al que asistieron escritores, periodistas, cineastas y actores. La directora del diario La Vanguardia, Jordi Juan, dio la bienvenida a los asistentes y recordó a los periodistas Lluís Permanyer, Joan de Sagarra y Arturo San Agustín, fallecidos en 2025. La autora surcoreana Han Kang, ganadora del premio Nobel, también estuvo presente, aunque se mantuvo en un segundo plano, como es su costumbre.
La celebración contó con la presencia de alrededor de 500 personas, entre ellas escritores y periodistas como Begoña Gómez Urzaiz y Noelia Ramírez, que se reunieron con un equipo de periodistas para discutir sobre la Diada de Sant Jordi. Sergio Vila-Sanjuán definió la noche como "una locura maravillosa" y animó a los presentes a desconectar y coger fuerzas. David Uclés, por su parte, intentó divertirse sin emborracharse, siguiendo los consejos de su agente literaria, Txell Torrent.
La industria del libro también estuvo representada en la celebración, con la presencia de editores y directivos de importantes grupos editoriales. Thomas Rabe y Thomas Coesfeld, CEO saliente y entrante del grupo Bertelsmann, mostraron su optimismo por el futuro de la edición, pese a la incertidumbre que genera la inteligencia artificial. La presidenta del grupo Planeta, José Crehueras, también estuvo presente en el encuentro.
La noche literaria fue el comienzo de la primavera cultural, que se espera sea un período próspero para la industria del libro. Eduardo Mendoza, autor de La intriga del funeral inconveniente, estaba preparado para la celebración, con una rebequita y crema solar en su bolsa. La última novela del autor se espera que sea una de las más vendidas de ficción de la jornada, junto con Crispetes de matinada, de Regina Rodríguez Sirvent.
La noche en el hotel Alma fue un éxito, con la presencia de personalidades importantes de la industria del libro y la cultura. Joaquín Ausejo, al frente del hotel, se encargó de que a nadie le faltara de nada, incluidos los CEO del grupo Bertelsmann, a los que enseñó la Sagrada Familia desde la azotea. La noche terminó con un brindis por otro Sant Jordi próspero, con la presencia de Jaume Collboni y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.