El arte puede ser una herramienta poderosa en la lucha contra el alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que intenta dejar atrás la memoria. Con este objetivo, Ace Alzheimer Center Barcelona y la Fundació Privada Amics del MNAC han lanzado el programa Parlem d’art-Càpsules de diàleg al voltant de l’art, que busca trasladar la estimulación cognitiva al Museu Nacional d’Art de Catalunya y convertir el diálogo ante obras en una herramienta terapéutica. La propuesta se basa en la reminiscencia, una intervención no farmacológica que apela a recuerdos autobiográficos asociados a emociones.
El itinerario del programa está concebido como un viaje simbólico por la vida. La sesión comienza ante el Frontal d’Avià, donde la escena del nacimiento invita a hablar de celebraciones, tradiciones y familia. Continúa con El minuet, de Giandomenico Tiepolo, que evoca juventud, música y baile. Y culmina con Un casamiento, de Olga Sacharoff, una escena que remite al compromiso y a la vida compartida. No se trata de evaluar conocimientos artísticos ni de situar estilos en el tiempo, sino de fomentar la conversación y la escucha.
La clave del programa está en la conversación. Las educadoras aplican la metodología visual thinking strategies (VTS), basada en preguntas abiertas: ¿qué ves?, ¿qué te hace pensar eso?, ¿qué más puedes encontrar? No hay respuestas correctas o incorrectas, solo argumentación y escucha. La neuróloga Mercè Boada, cofundadora de Ace, explica que lo importante es inducir respuesta y fomentar el lenguaje.
Según Boada, ante una imagen significativa se reactiva la memoria antigua, aquella que forma parte de la historia personal. Con una sola imagen, puede reconstruirse la historia de una persona. A partir de una escena de boda o de un nacimiento, pueden emerger recuerdos del propio matrimonio, del día en que nació un hijo o de celebraciones familiares. Durante la visita, la evocación no es lineal ni perfecta, pero eso no importa. Lo importante es la posibilidad de poder expresarse, buscar palabras, sostener una idea.
El arte no frena el avance del alzheimer, pero sí ofrece un marco donde pueden ejercitar lenguaje, percepción y memoria emocional sin sentirse evaluados. En ese contexto, la enfermedad no desaparece, pero deja de ocuparlo todo. El programa Parlem d’art-Càpsules de diàleg al voltant de l’art es un ejemplo de cómo el arte puede ser una herramienta poderosa en la lucha contra el alzheimer, y cómo la reminiscencia puede ser una forma de mantener activa la identidad cuando otros elementos de la memoria se debilitan.